Regia la inauguración de los Olímpicos, los vive uno como si estuviera allá, y cuando sale la delegación de nuestro país si que es cierto que se siente uno emocionado, se le vienen las lágrimas, se emociona, palpita el corazón aceleradamente como si se le fuera a salir de la caja.
No siente uno sino el deseo de que les valla muy bien y que ganen lo que se merezcan ganar y que lo hagan honestamente, luchando y mereciendo todo lo bueno que les pueda pasar.
Ojalá que no tengan contratiempos y les valla muy bien no solo a nuestros compatriotas sino a todos los participantes que están concentrados en el lugar y que cuando les toque el regreso vengan con la frente en alto, orgullosos de sus logros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario