Por orgullo, los coreanos y los americanos pueden dar inicio a una guerra de grandes proporciones y devastadora como nunca se a visto, sus consecuencias serán impredecibles.
Por orgullo los norcoreanos quieren mostrar que son capaces de enfrentar al mundo que no está de acuerdo con ellos y su ideología. Por orgullo los norteamericanos aceptan un reto que en muchas formas ni siquiera les compete, y económicamente tampoco tienen con que sostenerlo pero por demostrar la supremacía que ya no tienen son capaz de llevar a la ruina su propio país. Y lo peor de todo es que arrastrarán en su enfrentamiento a muchos otros países, ya sea por gratitud o por deudas pendientes con ellos.
Sabemos que esto no va a dejar sino malas consecuencias para todos pero parece que las voces de los de demás no serán escuchadas sino cuando el daño ya esté echo.