Tanto que se habló de lo poco conveniente que era que una terna venezolana dirigiera un partido en donde podría haber un conflicto de intereses y resulta que en resumidas cuentas fue un buen arbitraje. La primera impresión fue buena si hubo errores se cometieron en ambos bandos; por lo demás estuvo muy acertado en la aplicación del reglamento y sanción de las faltas y explosiones de los jugadores que tubo que sancionar.